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En el principio fue la Sorpresa
y después vino el Contraste,
luego surgió la Oscilación
con ella la Distribución
y después la Pureza
que es el Final.
Paul Valéry, El cementerio marino
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En el principio fue la Sorpresa, el descubrimiento de una pintura impecable, nacida en un garaje de la calle Sevilla, entre bidones de pintura, cinta de carrocero y aerosoles
y después vino el Contraste, entre el Pintor-persona y la Persona-pintor, los procedimientos industriales y la sutileza del resultado plástico, el rojo sobre negro y el negro sobre blanco
luego surgió la Oscilación de la mirada expectante, el latido automático del párpado, la urgente emergencia de la forma sobre el fondo y mi obstinado transitar alrededor del cuadro
con ella la Distribución de las formas en la jaula de paisajes presidiarios que es el lienzo
y después la Pureza del silencio que sucede al zumbido. Lo que queda en la retina tras el residuo
que es el Final.
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